Bio

 

Nacido en Honduras, radica en la ciudad de Nueva York. Apasionado líder de Jóvenes, Amante de lo que Dios más Ama. Todo es acerca de Él. 

Solía asistir a la Iglesia todas las Navidades y en Semana Santa! Fui criado desde pequeño según la fe Católica. Me enseñaron que hay un Dios que creó todo lo que existe y que debía procurar tener una buena conducta y realizar buenas obras, de lo contrario, Dios estaría listo para castigarme reciamente. Solía ir de vez en cuando a la iglesia. Al pasar el tiempo mi asistencia se redujo a ir a misa en Semana Santa y durante la Navidad.

Cursé la escuela primaria y secundaria exitosamente. Durante esos años conocí a uno de los que hasta hoy es uno de mis más cercanos amigos. Él comenzó a asistir a una iglesia evangélica. Meses después me comenzó a invitar a un “grupo de crecimiento” al que él asistía. Yo iba de vez en cuando, estaba interesado pero no totalmente convencido. Un día le dije: “dejame predicar en el grupo la próxima semana” y así fue. Luego comencé a ir a los cultos de Domingo por la mañana.

Al entrar a la universidad por diferentes razones, mi asistencia al grupo fue disminuyendo hasta que dejé de asistir. Una noche, estaba en una esquina con un grupo de amigos, de repente llegó otro muchacho al que yo no conocía (hacía un tiempo no los frecuentaba mucho debido a que trabajaba y a demás estaba cursando maestría y no me quedaba mucho tiempo para compartir con ellos) y les preguntó a algunos “hey, van a ir a la célula el Viernes verdad?” y brevemente hablaron de la célula. Cuando ya se iba, le pregunté “hey, y por qué a mí no me invitas a la dichosa célula? Pero sabes qué no importa, ya se cuando es, donde es y a que hora así que voy a llegar, te guste o no!”.

Fuí a la célula, me agradó bastante el ambiente de hermandad, comunión y sobre todo, la oportunidad de acercarme más a Dios. Tanto que invité a una amiga. Luego, ella comenzó a asistir a los cultos en la iglesia a la que pertenecía esa célula y comenzó a invitarme, yo le decía: “vos pretendes que el Domingo que es el único día que tengo para descansar madrugue a las 8:00a.m. para ir a escuchar a alguien hablar?”. Tiempo después, en la célula anunciaron que iban a comenzar a dar clases de preparación para un retiro bi-anual que se hace en la iglesia. Al saber que las clases eran a las 11:00a.m. me pareció más razonable; me inscribí y aunque no asistía a los cultos asistí a todas las clases y luego fuí al retiro.

Fue durante ese retiro cuando recibí respuesta de Dios a muchas inquietudes que tenía y escuché Su voz audible, dándome paz, esperanza y dirección. Hasta ese día había guardado un gran resentimiento que no había compartido con nadie. Dios sanó mi corazón, me ensenó a perdonar y plantó en mí Amor, pasión, convicción y compromiso para con Él y su obra. Mi forma de ver las cosas cambió por completo y comencé a comprender el verdadero sentido de la vida. Ese día acepté a Cristo Jesús como mi único y suficiente Señor y Salvador personal y mi vida cambió. Nada volvió a ser igual. Esa es la decisión más importante, justa y correcta que he tomado en mi vida.

Dios es el único Dios verdadero y trata con cada individuo, personalmente, según su necesidad. Él ha cambiado mi vida y quiere y puede cambiar la tuya si estás dispuesto a hacerlo. Él no ha prometido que será fácil, pero sí ha prometido nunca dejarte sólo.

Born in Honduras, resides in New York City. Passionate Youth leader, lover of God most loves. It’s all about Him. 

I used to go to church every Christmas & Easter! During my childhood I was raised according to the Catholic faith. I was taught that there is a God who created all that exists and that I better try to have a good behavior and good works, otherwise, God would be ready to punish me stoutly. I used to go to church every once in a while. As years passed by my attendance was reduced to going to church on Easter and Christmas.

I graduated from elementary and high school successfully. During those years I met one that even today is one of my closest friends. He began attending an evangelical church. Months later he invited me to a “growth group” to which he attended. I used to go every once in a while. I was interested but not entirely convinced. One day I told him, “hey, why don’t you let me preach in the group next week” and he agreed. After that experience I started visiting his church services on Sunday morning more regularly.
Upon entering college, for different reasons, my attendance to the “growth group” started to decrease until I stopped going. One night I was in a corner with a group of friends. Suddenly, someone else came and started talking to them about a “cell group”.  I didn’t know this guy, but my friends did.  I must say I didn’t have too much time for my friends because of work & college, so during that time they got to meet other people.  This guy asked them “hey, you are going to the cell group this Friday right?” and spoke briefly about that “cell group”. When he was leaving, I asked him “hey, and why do you not invite me to that so called “cell group”? But you know what? It doesn’t matter, I already heard where, when and at what time it is so I’ll be there, like it or not!”. So he invited me!
I went to the cell group, and quite liked the fellowship and above all, the opportunity to get closer to God. I liked it so much that I invited a close friend. Then she began to attend services in the church to which the cell group belonged and she started to invite me. I used to say, “Sunday is the only day I have to rest and sleep up to late, do you pretend that i wake up early at 8:00a.m. just to go listen to someone talk?”.
Later on, the cell group’s leader announced that they would start giving preparation classes for the retreats the church organized twice a year. I asked about those classes and found out they were going to be given at 11:00 a.m. That seemed more reasonable to me!  Although I didn’t attend the worship services, I didn’t miss one single preparation class and went to the retreat.
It was during that retreat when I received God’s answer to many questions I had and heard His audible voice, giving me peace, hope and direction. Until then I had kept a great resentment that had not shared with anyone. God healed my heart, taught me to forgive and planted in me love, passion, conviction and commitment to Him and His work. The way of looked and approached different situations completely changed and I began to understand the true meaning of life. That day, I accepted Jesus Christ as my only and sufficient Savior and Lord and my life changed. Nothing was ever the same. That’s the most important, just and right decision I made in my life.
God is the only true God and deals with each individual personally as needed. He has changed my life and will and can change yours and your ministry if you are willing to let Him do it. He has not promised it will be easy, but He has promised to never leave you alone.

 

Leave a Reply

comment-avatar

*